miércoles, 18 de marzo de 2009

DIA INTERNACIONAL DE LUTO EN TODALIA


Por Susana Reinoso



La poeta colombiana Meira Delmar, uno de los nombres más destacados de la poesía latinoamericana, murió ayer en Barranquilla donde vivía. Padecía algunos problemas de salud desde hacía algunas semanas, según fuentes cercanas a la escritora.

La muerte de una de las más queridas amigas del narrador Gabriel García Márquez, entristeció a amigos y conocidos, entre ellos el rector de la Universidad del Norte, Jesús Ferro, muy cercano a ella, que le preparaba un gran homenaje para el mes próximo en Barranquilla.

La casa de estudios, que publicó toda la obra de la autora, compuesta por una decena de poemarios, tenía previsto otorgarle un título honoris causa el 23 de abril, con motivo del Día Internacional del Libro.

Nacida en 1922 en Barranquilla, de donde jamás se mudó, Olga Chams Eljach –tal era su nombre verdadero- era hija de inmigrantes libaneses. Fue en su juventud cuando ella adoptó el seudónimo de Meira Delmar, con el que escribió toda su obra.

Había estudiado Letras en Roma y música en la Universidad del Atlántico, de la misma ciudad caribeña, donde ejerció por años como profesora de literatura e historia.

Durante 36 años fue directora de la Biblioteca Departamental del Atlántico, que ahora lleva su nombre, y miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua.

Meira Delmar, emparentada con la célebre cantante Shakira, nacida también en esa ciudad, estuvo muy próxima al privilegiado Grupo de Barranquilla, un puñado de escritores, pintores e intelectuales que se reunían en La Cueva, el legendario espacio fundado por Eduardo Vilá. Estaba integrado por Gabriel García Márquez, Alvaro Cepeda Samudio, Germán Vargas Cantillo, Alfonso Fuenmayor y otros, y fue uno de los aportes sobresalientes al movimiento cultural colombiano.

Delmar publicó en 1942 su primer libro de poemas, Alba del olvido; dos años después le siguió Sitio de amor. Otros libros fueron Verdad del sueño, en 1946, y Secreta isla, en 1951.

Entre sus obras figuran también Poesía, en 1970; Huésped sin sombra, en 1971; Reencuentro, en 1981; Laúd memorioso, en 1995, y Alguien pasa, en 1998.

Su amistad con Gabo García Márquez y su esposa Mercedes Barcha estuvo más allá de los laureles del Nobel y la celebridad. García Márquez y Meira Delmar eran fundamentalmente amigos, con ese vínculo que se estrecha en el Caribe y que está más allá de la fama y la cohorte de nuevos conocidos que ésta trae.

Cuando hace dos años el Premio Nobel de Literatura 1982 fue homenajeado en el Congreso de la Lengua realizado en Cartagena de Indias, Meira Delmar fue una de las invitadas especiales de esa magna celebración, que reunió a lo más granado del olimpo intelectual iberoamericano, con el ex presidente norteamericano Bill Clinton incluido.

Durante el almuerzo realizado luego en honor de García Márquez, el director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), Jaime Abello Banfi, le dio a la poeta de Barranquilla un lugar especial.

En diálogo con LA NACION, Meira Delmar habló de la emoción que sentía por el tributo a su amigo de toda la vida y contó detalles que pintaban al narrador colombiano como un hombre de gustos sencillos cuando está entre amigos.

Pocos sabían entonces que el Nobel colombiano pagaba puntualmente al lector Diego Marín para que, tres veces por semana, leyera para Meira, novelas y ensayos que ambos elegían. Porque, a su edad y con la vista un poco estropeada, la lectura en voz alta constituía para la poeta fallecida uno de sus pasatiempos favoritos.

Justo este año, la poeta colombiana fue nombrada candidata para el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, un destacado reconocimiento que se concede a autores vivos, cuya obra contribuya al patrimonio artístico de Iberoamérica y España. El fallo se dará a conocer el 31 de mayo. Para el escritor Juan Gustavo Cobo Borda, el mejor homenaje a Meira Delmar es que su obra sea leída y reconocida como uno de los mayores aportes a las letras hispanoamericanas

En diálogo con LA NACION, desde Bogotá, Jaime Abello Banfi expresó su pena y la profunda tristeza de García Márquez por la muerte de su amiga poeta. Y dijo: "Gabo y yo, en nombre de la FNPI, habíamos hecho el borrador de la nota que estaba previsto enviar a la Fundación que concede el Premio de Poesía Reina Sofía, porque el deseo de Gabo era que Meira lo ganara. Al final, se ha quedado sin concretar. Ellos tenían una larga amistad construida a fuerza de mucho cariño".

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